La alarma se dispara cuando el profesorado de Ed. Infantil anuncia a una familia que su hijo/a no sigue el mismo ritmo de la clase en el aprendizaje de la lecto-escritura. A partir de este momento, miles de preguntas bombardean tanto a padres como profesores: ¿será disléxico? ¿Tendrá problemas de atención o será hiperactivo?… La mayoría de las veces se debe simplemente a que la exigencia del entorno escolar es superior al grado de madurez del niño/a y a que la escuela “impone” u ritmo de aprendizaje muy rápido desde edades tempranas.

Hasta los 6 años, la capacidad de aprender de un niño-a es infinita gracias a la plasticidad cerebral y a la cantidad de nuevas conexiones cerebrales que se realizan cada día pero el cerebro no está completamente “maduro” para coordinar todos los procesos y funciones cognitivas que el aprendizaje de la lecto-escritura debe poner en marcha: visualización, fonación, audición, lenguaje, psicomotricidad, etc. En estos casos hay que esperar y respetar a los niños en su proceso de avance. Pero, en aquellos casos en que las dificultades lectoras y de escritura persistan en primaria o es evidente un retraso en el proceso de la lecto-escritura, los profesionales realizamos pruebas y tests para verificar si existe dicha dificultad y solucionarla mediante tratamiento logopédico en estrecha colaboración con la familia y colegio.

¿Por qué es tan importante ser un buen lector? Leer es uno de los principales instrumentos cuyo dominio abre la puerta a nuevos conocimientos; vehículo que sirve para disfrutar, obtener información, comunicarse o interactuar con el entorno. Cuando leemos, formulamos hipótesis sobre lo que se va a contar o narrar, lo verificamos e integramos la información con los conocimientos previamente adquiridos. Evidentemente, la información es mayor cuando el texto es significativo para nosotros a nivel no solo cognitivo, sino también emocional.

¿Cuándo se inicia el hábito lector? El hábito lector comienza antes de aprender a leer. El primer contacto se realiza a través de los cuentos orales, los cuales más tarde se convertirán en cuentos narrados o leídos por un familiar y posteriormente en el colegio.

¿Cualquier niño/a puede presentar retraso el aprendizaje de la lecto-escritura? Son normales los errores en el orden y orientación espacial de las letras en las primeras etapas de aprendizaje. Dichos problemas no deben responder a deficiencias demostrables articulatorias, sensoriales, psíquicas o intelectuales.

¿Qué le llama “la atención” al profesor/a de Ed. Infantil? Habla no clara, mayor habilidad manual que lingüística, problemas de orientación espacial, dificultades para retener secuencias, falta de atención , escritura de letras o números en espejo,…

¿Qué factores propician el deseo de aprender a leer en un niño/a? Paradójicamente los mismos factores que dificultan ser un buen lector: familia, entorno y escuela.

La familia debe crear un clima favorable cuando se lee; debe ser un momento placentero (el cuento antes de dormir); narrar historias con interés, con cambios de tonos de voz, leer cuantos acordes a su edad y escogidos por el niño/a.

El entorno si abusa de horas de televisión y videos juegos, etc. no ayuda a que el niño se sienta atraído por un libro porque debe estar concentrado y atento a lo que lee.

La escuela si no respeta la madurez del niño/a, o crea una alarma ante los signos evidentes anteriormente descrito o si no trabaja en los cursos de Infantil la psicomotricidad y la lateralidad, recitar canciones,rimas, poesías, jugar , explorar, hacer puzles y tareas visoespaciales… prerrequisitos para desarrollar la madurez lectora.

Desde el Centro Zana os recomendamos una serie de ejercicios cuya finalidad no es otra que favorecer positivamente el aprendizaje de la lecto-escritura , evitando las dificultades lectoras y aumentando el deseo por leer:

  • Contarle un cuento todas las noches a vuestro hijo/a de forma agradable, dedicándole tiempo y con entonaciones y voces variadas.
  • Utilizar juegos atractivos como sopas de letras, crucigramas, adivinanzas, … asegurándonos que reconoce las letras y palabras a buscar.
  • Leer de forma conjunta. Cada uno de debe leer un párrafo o de punto a punto. De esta manera imita nuestro modelo con inflexiones de voz, está atento a no perderse, no se cansa,…
  • Hacer pausas y preguntarle cómo cree que continuará la lectura, inventarse finales,…
  • Dejar que el niño/a escoja sus propios cuentos y contenidos adecuados a su edad sin imponerle nuestros gustos.
  • Estimular con refuerzo positivo los logros para ayudar a mejorar su autoestima.

Deseamos que haya apaciguado el temor de algunos padres y profesores que sólo ven dificultades lectoras y de escritura en la etapa Infantil y hayamos “alertado” de forma positiva a aquellos que piensan que en etapas educativas posteriores ya aprenderán. Gracias.

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